El ministro de Economía anunció tres cambios impositivos y una nueva línea de crédito para el sector automotriz.

En medio de las oscilaciones de la actividad económica, el ministro Luis Caputo anunció una serie de medidas que buscan reactivar la economía y revertir las cifras negativas de los últimos meses. Los analistas dieron el visto bueno, a la espera de la confirmación de la letra chica, aunque adelantan que el impacto será moderado y que se deben profundizar estas iniciativas cuando cada vez queda menos tiempo para que se sienta el ruido electoral.
El titular del Palacio de Hacienda presentó los anuncios durante el evento anual de la Unión Industrial Argentina (UIA), en un contexto complejo para el sector, que acusó una caída del 7,4% en la actividad desde noviembre de 2023. Las medidas estuvieron dirigidas principalmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes), el cumplimiento de obligaciones tributarias ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y el financiamiento de un sector específico.
Los economistas consultados coincidieron en que el paquete cristaliza una señal favorable, porque el Gobierno mostró disposición a intervenir sobre algunos de los problemas que enfrentan las empresas. Sin embargo, también marcaron que las herramientas anunciadas no alcanzan, por sí solas, para revertir el estancamiento económico.
La suspensión de embargos, la extensión las deudas para el plan de pagos hasta 18 cuotas con ARCA, la agilización de devoluciones vinculadas con exportaciones y los créditos a tasa fija del Banco Nación Argentina (BNA) para la compra de autos fueron las cuatro medidas que anunció Caputo frente a los empresarios industriales.
Frenar deterioro
El director asociado de EcoGo, Sebastián Menescaldi, sostuvo que la mayor parte de las propuestas apunta a impedir un empeoramiento de la situación de las compañías. “Las medidas anunciadas hasta ahora, la mayor parte tiene que ver con no continuar deteriorando la situación de las empresas, sobre todo de aquellas que no pueden pagar, para que no les caigan los embargos”, afirmó Menescaldi.
El economista ubicó la suspensión de embargos hasta mayo de 2027 dentro de un conjunto de herramientas que puede dar margen a las firmas con mayores dificultades. Su lectura se centró en la necesidad de evitar que los problemas financieros de las empresas se profundicen por obligaciones que no pueden afrontar.
Menescaldi también se refirió a la situación de las compañías con poco acceso al financiamiento. En ese punto, sostuvo que una devolución más rapida de los saldos a favor por parte de ARCA puede representar una mejora para empresas que atraviesan restricciones financieras.
Sobre los créditos prendarios, el analista reconoció que existe una iniciativa con potencial para impulsar un segmento puntual. De todos modos, planteó una duda sobre el destino final de esos préstamos y su relación con la producción local. “Hay algo para reactivar en el crédito prendario, el tema es que hay que ver hacia dónde van, si para la producción local o para los importados”, señaló. Esa definición tendrá incidencia sobre el efecto de la medida en el sector productivo. “Lo que veo es que es más para contener que para reactivar”, afirmó.
Reconocimiento oficial
El economista de EconViews, Alejandro Giacoia, coincidió en que las iniciativas tienen un efecto limitado frente al estancamiento de la economía. Aun así, destacó que el Gobierno tomó decisiones con el objetivo de dar impulso a la actividad y valoró el anuncio como una señal de reconocimiento oficial sobre las dificultades que atraviesa la economía.
Giacoia señaló que el hecho de que se anunciaran disposiciones orientadas a las pymes, al financiamiento y a las obligaciones ante ARCA muestra que el Ejecutivo identificó la existencia de un problema. “Si se empiezan a sumar más medidas de este tipo, puede ser positivo”, expresó. El planteo dejó abierta la posibilidad de que el impacto cambie si el oficialismo amplía el conjunto de iniciativas destinadas a la economía real.
Ambigüedades
Por su parte, el director ejecutivo de I+D, Diego Coatz, sostuvo que el paquete combina instrumentos destinados a las pymes con una iniciativa para movilizar el crédito vinculado con los autos.
Coatz convino con los otros analistas en que las disposiciones avanzan en una dirección que puede aportar alivio, aunque remarcó que necesitarán mayor escala para tener efectos perceptibles. “Estas medidas se tienen que multiplicar para que se sientan, pero van en la dirección correcta”, expresó. Su diagnóstico ubicó el anuncio como el comienzo de una secuencia y no como una respuesta suficiente en forma aislada.
El economista también cuestionó el momento elegido para avanzar con estas herramientas. Según sostuvo, el Gobierno tendría que haber tomado decisiones similares en el segundo trimestre, al que definió como una etapa favorable por la cosecha récord y la acumulación de reservas.
En tanto, el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, diferenció las medidas relacionadas con los embargos y los planes de pago de la línea de créditos a tasa fija del BNA para la compra de autos. Sobre este último punto, Letcher sostuvo que el anuncio no brindó demasiadas precisiones. “Los créditos a tasa fija del BNA, el anuncio no dice demasiado”, afirmó.
El economista señaló que, según la información que trascendió, los préstamos estarían destinados a la compra de vehículos de origen nacional. En ese sentido, cuestionó la medida al considerar que contrasta con la apertura de las importaciones y con el deterioro que, a su juicio, atravesó la producción automotriz local.
En cambio, valoró la suspensión de embargos. Respecto de la posibilidad de extender los pagos, consideró favorable el plazo dispuesto por las autoridades. “No deja de ser este conjunto de políticas patear la pelota hacia adelante porque soluciones de fondo no hay”, señaló.
