Las consultoras consideran que atentan contra las empresas y el consumo. Otra duda es cómo y a qué costo se puede mantener la estrategia de acumulación.

El tema central de los informes de las consultoras fue la acumulación de reservas del Banco Central tras la compra de la semana pasada de USD 469 millones, al tiempo que el dólar mayorista se derrumbaba a $1.430, el nivel que tenía el 5 de diciembre pasado.
Las dudas están en cómo sigue la estrategia porque la base de apoyo de este rally de compras fueron las tasas de interés que cuyo nivel afectar a las empresas y al consumo. Se espera que esta acumulación de reservas se traduzca en una notable baja del riesgo país que permita endeudarse libremente en el mercado internacional.
Si se lograra esa meta, no tendría sentido mantener elevadas las tasas. Obvio, se espera que en ese momento el cepo cambiario deje de existir. Entre los que operan directamente con los inversores Sailing Inversiones señaló que “hay que destacar que el BCRA logró compras muy significativas de divisas en lo que va de enero -casi USD 700 millones- un mes que estacionalmente no suele mostrar acumulación de reservas, reflejando una mejora en el balance cambiario y en la dinámica de flujos. En ese contexto el dólar oficial retrocede un 2,4% en la semana y el Merval de las líderes, 5,6% en dólares en la semana”.
EconViews, que dirige Miguel Kiguel, admitió que era escéptica respecto del programa de acumulación de reservas, “pero arrancó el 2026 y las promesas se hicieron realidad. El 5 de enero el Central puso primera y ya encadena diez ruedas seguidas comprando divisas, sumando USD 687 millones. Hablamos de un ritmo de USD 69 millones diarios, superando cómodamente el objetivo del 5% del volumen del mercado. Este desempeño sorprendió a un mercado que dudaba de la capacidad de compra del Central al tipo de cambio actual, sobre todo después de un fin de año donde el mercado estuvo muy presionado y el Tesoro tuvo que salir a vender dólares para marcar la cancha”.
El informe de la consultora agrega que la jugada principal fue un fuerte apretón monetario, que llevó las tasas de interés de nuevo a niveles altos. “La plaza se fue secando a medida que aumentó la demanda de dinero, y las tasas de corto plazo, que habían bajado a niveles del 20% después de las elecciones, volvieron a dispararse. Ni el Tesoro ni el Banco Central (BCRA) hicieron demasiado para evitarlo. La licitación de deuda terminó de confirmar que el Gobierno está dispuesto a aguantar tasas altas a cambio de paz cambiaria”, observa.
Según EconViews, “hoy el esquema funciona con tasas altas que tientan al carry trade, menos presión en el dólar, una oferta financiera impulsada por colocaciones corporativas y la reaparición de algo de oferta del agro. El Central pudo comprar reservas al mismo tiempo que el tipo de cambio se tranquilizó. Pero el peligro de esta receta es que la economía no arranque. Ya vimos el año pasado que las tasas altas y volátiles son veneno para el crédito, que había sido el gran motor de la reactivación”.
FMyA, de Fernando Marull, observó que enero “sigue algo convulsionado a nivel global, por tensiones políticas en Venezuela e Irán, todo de la mano de Trump. Por ahora no generó una crisis internacional, pero seguimos atentos. Los mercados estuvieron volátiles y más débiles. Por el contrario, Brasil continúa firme y nada lo frena”.
Para la consultora, “el dato más importante es que el BCRA está firme comprando reservas, porque hay dólares del agro, dólares financieros de empresas y las subas de tasas de interés (a 34% nominal anual) que frenaron la dolarización. Por eso el BCRA compra y debería seguir así. En los próximos meses sumará la cosecha (abril), pero va a subir la demanda de dólares (en marzo). Mientras, el tipo de cambio sigue estable ($1.430), pero no se aleja demasiado del techo de la banda. Otro dato positivo es que la actividad en diciembre mostró un rebote luego de un noviembre muy malo, levantando la construcción y el consumo masivo. Enero con menor inflación debería venir mejor. Proyectamos que el PBI rebote 4,2% para 2026, y mes a mes debiera ser más lineal que 2025 por no tener elecciones en el medio”.
Según el informe, “el único que aporta pesos nuevos es el BCRA con la compra de dólares y no toca los encajes por lo que las tasas debieran seguir altas un tiempo más”. Por otra parte, cree que “con el BCRA comprando dólares tarde o temprano harán bajar el Riesgo País (subir los bonos). De hecho, hay dos drivers que harán bajar el riesgo país: compra de dólares y que el Tesoro vuelva a los mercados globales; algo que deberá ocurrir más temprano que tarde”.
Adcap Grupo Financiero observa en su reporte que, hasta ahora, “ni el ritmo reciente de compras de divisas ni las condiciones favorables de la última operación de REPO han logrado modificar de manera sustancial el sentimiento de los inversores. Nuestra percepción es que el mercado se mantiene cómodo con el posicionamiento y los precios actuales, y está a la espera de señales más claras -muy probablemente a partir de una oferta de recompra o un canje de bonos- antes de avanzar con movimientos más decididos. En este marco, una orientación más clara de la política monetaria por parte del Banco Central sería particularmente bienvenida. Una porción significativa de los pesos inyectados a través de las compras de divisas es luego absorbida, en parte mediante compras de dólares del Tesoro y en parte a través de ventas de instrumentos dollar-linked por parte del Banco Central en el mercado secundario. Estas dinámicas se han traducido en condiciones de liquidez persistentemente ajustadas, con tasas de fondeo en torno al 40% en las últimas semanas”.
La recomendación de Adcap son acciones de empresas petroleras y algunas de servicios públicos y sub-pondera, por los balances, a los bancos.
Superávit fiscal
La consultora F2, que dirige Andrés Reschini, destaca que “el Gobierno festejó el segundo año consecutivo con superávit fiscal y vaya que es un logro. Aun así, cabe destacar que los ingresos acumulados sufrieron un deterioro real del 2,6% mientras que los gastos primarios subieron 0,4%, por lo que el Gobierno tiene el desafío de seguir mostrando sostenibilidad en el resultado fiscal con una infraestructura en deterioro por la abrupta reducción en la obra pública mientras el sector privado requiere menor presión fiscal para mejorar en competitividad”.
El informe indica que el BCRA “sorprendió al acelerar las compras de divisas. A este ritmo alcanzaría los USD 10.000 millones a fin de agosto. A su vez el dólar mayorista bajó a $1.430 y el “A” 3500 retrocede en lo que va del año al 34% anualizado, pero el fortalecimiento de las monedas de la región y el yuan suavizaron la apreciación real del peso. A su vez, el 14 de enero, fecha en la que el BCRA compró USD 187 millones, se nota un incremento en los depósitos del Tesoro en moneda extranjera en el BCRA por unos USD 60 millones, de modo que, aunque la posición de liquidez sea más ajustada, puede haberse hecho lugar para hacerse de unos billetes. Mientras tanto, las tasas en pesos escalan hasta superar el 3% mensual y rondan entre el 8 y 10% real anualizado contra los break evens de inflación. No se lo ve incómodo al Gobierno así, pero de persistir este nivel de tasas la actividad va a resentirse”. F2 advierte que “pasó la primera mitad de enero y se va a acercando el tratamiento de la reforma Laboral, algo a lo que el mercado le prestará mucha atención puesto que el riesgo inherente a la política sigue siendo una amenaza”.
Por su parte la consultora 1816 señala que “en los próximos días y semanas veremos de qué manera continuará incidiendo el BCRA sobre la liquidez ya que busca seguir comprando divisas con el spot a 5% del techo de la banda vía operaciones de bonos u otras herramientas de política monetaria. La semana pasada el Central inyectó liquidez para compensar el retiro de $2,4 billones de depósitos del fisco en bancos comerciales (usados para comprarle al mismo BCRA los dólares para pagar vencimientos de deuda) para evitar que se agrave la escasa liquidez”.
Agrega 1816 que “en este contexto de volatilidad de tasas, a fin de mes al Tesoro le vencen $ 7,5 billones con privados y en febrero otros $15,6 billones, por lo que nos cuesta ver compresión en las curvas en moneda local en el muy corto plazo. Luego de la sorpresa del IPC, el mercado mete en precios inflación de 2,6% para enero, 1,9% promedio para febrero-abril y alrededor de 24% para 2026”.
Sobre los BONCER, en particular el 2027 que rinde CER +7% opina que “no tienen mucho potencial de compresión y no cubren ante escenarios de volatilidad de tasas overnight, por lo que no son muy atractivos incluso si la inflación tarda en perforar 2% mensual. Por ahora no hubo reinversión de cupones y el riesgo país alcanzó máximos del último mes, acercándose lentamente a 600 puntos básicos”.
Riesgo país
La consultora se pregunta “¿Qué hace falta para que la deuda vuelva a comprimir? Ya no hay catalizadores de corto plazo evidentes, más allá de que pasen los meses y el BCRA siga cumpliendo con su compromiso de acumular reservas como en la primera semana y media del mes”.
Anoche en el after market se veían algunas señales sobre lo que podría suceder hoy en los mercados. El escenario no era el mejor, había cobertura de los inversores. El oro retomaba su camino ascendente con subas de 1,8% listo para batir el récord histórico y la plata se recuperaba de la última caída con aumentos que, a las dos horas de abrir el mercado, sumaban 5%. Los tres índices significativos de las Bolsas de Nueva York operaban en baja. Las más castigadas eran las tecnológicas. El Nasdaq perdía casi 1%. El petróleo retrocedía 0,5%. El Bitcoin volvía a cotizarse por debajo de los USD 95 mil estaba alcanzando a USD 92.000. La buena noticia para la Argentina es que maíz, trigo y soja estaban en alza.
Los indicadores indican problemas y lo pueden padecer bonos y acciones locales.
