Comienza la negociación entre el Gobierno y el FMI por un nuevo acuerdo

Economía

La urgencia por la inestabilidad financiera y cambiaria alteró la parsimonia con la que se venía dialogando con Washington.


Con la crisis cambiaria como tema central, hoy comenzará formalmente la negociación entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para llegar a un nuevo acuerdo de refinanciación de la deuda de USD 45.000 millones.

Fuentes en Washington y en Buenos Aires afirmaron a Infobae que prevén una negociación dura en términos técnicos y que exigirá que el Gobierno desarrolle un excelente vínculo con los países más relevantes del directorio del Fondo para que cualquier obstáculo en las cifras no se convierta en un problema cuando haya que firmar un acuerdo.

Y si bien la negociación había arrancado con el ritmo zen que le gusta imprimir al ministro de Economía, Martín Guzmán, la crisis financiera y cambiaria han acelerado los tiempos de ambos lados, según una fuente con acceso al diálogo bilateral.

Si antes el Gobierno estaba enfocado en cómo refinanciar los vencimientos de capital con el Fondo de fines de 2021, ahora necesita el urgente sello de calidad del organismo para cambiar las expectativas, locales y externas, porque quedó claro que con el exitoso canje de la deuda que consiguió, no pudo tranquilizar el crítico panorama que enfrenta y que se agudizó con caída de reservas y salida de depósitos.

Por supuesto que, si uno revisa el menú de las discusiones, no diferirán demasiado de las que ocurren habitualmente: la cuestión fiscal, la posición de la cuenta corriente, las reformas estructurales y el plan de pagos de la deuda mencionada. Pero, dado el agudo problema de la brecha cambiaria, posiblemente haya que priorizar la discusión sobre el régimen cambiario.

El organismo que dirige Kristalina Georgieva, afirmaron dos ex negociadores, no aceptará una rápida unificación cambiaria y podría tolerar en cambio un transitorio desdoblamiento cambiario si le sirve al Gobierno para encarar cuestiones de fondo que tranquilicen a los ahorristas.

Un punto a favor es que el Gobierno tiene espacio fiscal por haber resuelto en forma exitosa la negociación con los bonistas, aunque muchos se siguen preguntando si no hubiera sido más lógico tener primero un programa económico bendecido por el Fondo y luego encarar aquella cuestión.

Al respecto, en el organismo hubo elogios a la fórmula con la que se cerró el acuerdo con los grandes grupos de bonistas, porque, aunque en dos análisis técnicos de sustentabilidad el staff había considerado que los acreedores privados debían aceptar una quita mayor a la otorgada, se considera que la oferta final respetó los parámetros trazados por el organismo en términos de baja de intereses y de alivio financiero para los próximos años. Pero ahora el análisis del efecto de la oferta debe completarse con la sustentabilidad de mediano plazo del país para pagar su deuda más allá del 2024, en principio a través de los números del presupuesto.

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